No indispensables, pero tampoco irrelevantes

By azcyou

Me quedé pensando un buen acerca del criterio utilizado para publicar el post anterior (casi tres semanas?), y creo haber llegado a la conclusión de que el sitio chileno Plataforma Arquitectura planteó mal la encuesta debido a una palabra que tiene un significado muy distinto a la que debieron haber utilizado para obtener esos resultados. Se trata de las palabras irrelevante e indispensable.

Según la página web Word Reference, indispensable quiere decir imprescindible, que no se puede dispensar ni excusar; y el significado de irrelevante es que carece de importancia. Dicho lo anterior, y siempre aclarando que se trata de un punto de vista, debo decir que los arquitectos no son indispensables pero tampoco son irrelevantes.

Comenzaremos por afirmar que la arquitectura nunca ha sido un objeto físico absolutamente necesario en la sociedad, y tampoco ha sido un factor de supervivencia en la humanidad. La arquitectura es una expresión artística que promueve, cuestiona, modifica y/o manipula una o un conjunto de ideas, pensamientos y sentimientos a través de la construcción; pero a final de cuentas es eso, un arte, y el arte nunca será indispensable en el desarrollo de los seres humanos. Necesitamos comer, dormir, lavarnos por dentro (excreción) y por fuera (higiene), agruparnos, protegernos y reproducirnos, y estas actividades deben realizarse porque de ellas depende que exista un equilibrio en el medio que nos rodea. El resto de las funciones que hagamos en nuestra vida llenan otro tipo de necesidades y haremos todo lo posible por alcanzarlas, sin embargo existen tantas variables que es categóricamente imposible definir cuáles son fundamentales: vestirse, por ejemplo, no es indispensable pero imaginamos porqué debemos hacerlo, y aquí entra la siguiente pregunta que es con qué me visto; comienzan a intervenir asuntos como los medios, el contexto, la individualidad. Tratando del arte, siempre existirá alguien que desea manifestar algo a través de sí mismo o de los objetos que tenga al alcance, pero si no lo hay pues no pasa nada; la humanidad no depende de una poesía, de una canción, de una obra de teatro o de un edificio arquitectónico para sostenerse y sobrevivir. El ser humano necesita resguardarse en una cueva, o para el caso de un techo, el edificio cumple una función social de protección y gracias al instinto éste puede ser fabricado por cualquiera, y aquí es donde la arquitectura y sus profesionales, los arquitectos, no son indispensables para tal objetivo.

Sin embargo, y entrando de lleno a la segunda parte del enunciado, no se puede decir que los arquitectos sean irrelevantes en el desarrollo y crecimiento de la sociedad a la que pertenecen. Ves la diferencia? A lo largo de la historia, la arquitectura ha jugado un papel fundamental y es precisamente el de manifestar en edificios las características políticas, sociales, económicas y culturales de algún individuo o grupo. Las construcciones consideradas como obras arquitectónicas ayudaron precisamente a definir, a proponer, a cuestionar estas ideas y por lo tanto son importantes para el conocimiento de la humanidad. El Partenón griego nos habla de un pueblo en búsqueda de la perfección; el Coliseo Romano de un imperio salvaje y poderoso; lo mismo de las catedrales góticas construidas en la Edad Media que simbolizan la grandeza del Dios católico y las construcciones renacentistas que prefieren la enaltación del hombre; los edificios neoclasicistas que exhiben los tiempos de las conquistas por el mundo; el inicio de la modernidad como el principio de los materiales fabricados y modificados por el hombre; el museo Guggenheim de Bilbao como un signo irrevocable de la tecnología y la estética visual en nuestros tiempos. Estas cosas sólo las sabe hacer un arquitecto, un artista profesional que estudia detenidamente lo que un edificio podría significar para una sola persona o un conjunto de ellas.

Por todo lo anterior, se puede concluir que los arquitectos no son indispensables para la gran mayoría de los seres humanos, sin embargo si algunos de ellos confían en el talento y la habilidad que tienen para representar un cambio significativo en el desarrollo de una sociedad, estos artistas colocarán una huella que el resto de las personas deseará continuar. La frase del arquitecto Juan Legarreta lo resume de una manera brillante: “Haremos las casas del pueblo. Un pueblo que vive en jacales y cuartos redondos no puede hablar de arquitectura. Estetas y retóricos, ojalá mueran todos! Haremos después sus discusiones”.

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