Se va el DVR

El fin de semana pasado comenzó oficialmente la demolición de uno de los mayores fracasos en obra pública que la Comarca lagunera haya tenido en su corta vida: el Distribuidor Vial Revolución (DVR, pero en realidad no se debería escribir con mayúsculas). El proceso tardará tres meses aproximadamente, y se utilizará tanto maquinaria como explosivos para este objetivo.

               DVR, en demolición. La Opinión, Milenio.

El sistema vial, compuesto por cuatro estructuras de gran tamaño y que tenía como objetivo mejorar la circulación de los tramos carreteros Periférico, Mieleras y Torreón-Matamoros, no tuvo en realidad un nacimiento polémico; pero sólo unos cuantos días después de inaugurado, comenzaron las quejas acerca de los resultados. Las investigaciones de respetadas intituciones (la Universidad Autónoma de Nuevo León y el Colegio de Ingenieros Civiles de la Laguna, por ejemplo) señalaban una deficiencia terrible en los componentes estructurales de dicho sistema, que derivarían al poco tiempo en múltiples fisuras y, por ende, en el riesgo que conlleva para los transportes de carga pesada que circularían por él. Los usuarios más comunes decían que no era seguro pasar por los viaductos pues los automóviles o autobuses se forzaban en el trayecto. Total, que todos tenían algo en contra de la obra.

Al día de hoy, se desconoce el responsable de que el DVR se haya construido en estas condiciones. La gran mayoría coincide en que se le puede apuntar con todos los dedos al entonces secretario de obras públicas, Jorge Viesca Martínez, el cual no ha hablado del asunto. La constructora Acolsa, responsable de la edificación, la empresa Coordina, supervisora y BM, el proyectista original, se deslindan cada una de los cargos.

Por lo pronto lo bueno de esto es que el concreto demolido se reutilizará en un programa de rehabilitación de banquetas en sectores de escasos recursos de la ciudad, y sólo un 5% se desechará por completo. La empresa que ganó la licitación es regiomontana y el hecho de que no haya sido alguna local la del encargo se debe a que no existe esa especialidad.

A la arquitectura también le compete el urbanismo como materia de estudio y, si bien esta obra no es representativa en la profesión, evidencía una falta de planeación urbana que obliga a tomar soluciones de este tipo (y además mal hechas). Esto no quiere decir necesariamente que el verdadero origen de una obra vial defectuosa sea el desarrollo urbano, pero si hiciéramos una especie de cadena que comenzara con el crecimiento de la industria y la vivienda en aquellos rumbos y considerando la falta de visión del desarrollo urbano, podríamos desembocar en este resultado. A no ser que esté equivocado y que estas obras en realidad se contemplen desde que nace una ciudad.

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