Lástima de centenario…
Hace algunos días les comentaba que en Gómez Palacio, la segunda ciudad en importancia de las que conforman la Comarca Lagunera, se piratea (el término es horrible, pero es cierto) algunos monumentos de otras ciudades, que representan momentos o situaciones importantes, les hace una réplica de calidad inferior y los hace suyos. Es una lástima, pero esta actividad no es exclusiva del municipio de Durango. Si en nuestro querido Torreoncito también se cuecen habas, y lo espantoso es que son incluso más grandes.
Dentro de poco tiempo se inaugurará un nuevo centro de espectáculos ubicado a un lado de las instalaciones de la Feria de Torreón, allí sobre el Periférico Raúl López Sánchez. Es realmente curioso que, siendo una región que en 100 años tiene una población de más de 800 mil habitantes, no contara con un lugar apropiado para la realización de conciertos, funciones deportivas (como el box), y otros eventos que requieren una capacidad mayor a los 10 mil espectadores. Éste parece ser el origen de dicho centro y no puedo más que estar de acuerdo. Sin embargo, el resultado, más que enorgullecernos debería darnos una de las más grandes vergüenzas que podemos tener como laguneros: ¡el centro de espectáculos es un coliseo romano!

Aún no me cabe en la cabeza el hecho de cómo los promotores de este proyecto, el ex-torero Arturo Gilio Rodríguez y el empresario Ramón Iriarte Maisterrena, hayan aceptado llevar a cabo esta construcción, porque de ningún modo se le puede nombrar obra arquitectónica. De Ramón Iriarte no se podía esperar menos: a su cargo estuvo el comité de los festejos del centenario de Torreón y, sin duda alguna, pueden ser considerados desde su planeación un fracaso. La falta de visión y de estrategia le permitió a Iriarte desperdiciar casi un año de celebraciones y, gracias a él, la ciudad no cuenta con un distintivo de este siglo, por lo que es indiscutible que con esa limitada capacidad terminaría aceptando cualquier proyecto constructivo. Gilio, por su parte, aparece en la portada de noviembre de una publicación lagunera conocida con el título de “Players of life” (la cual me da mucha risa pues, amén de que en Torreón no existen las condiciones suficientes para llevar la vida de un player, se anuncia en las paradas de los autobuses públicos y en los toldos de los taxis, lo cual da pie a que su contenido no es entonces tan exclusivo), y se le elogia su trayectoria taurina, su visión empresarial y su capacidad para concretar negocios. Tal vez no haya duda de ello, pero si es así no es posible que una persona tan inteligente y capaz tenga la absurda idea de realizar una copia de menor tamaño, de menor calidad, de menor proporción y de menor todo, de una obra que acaba de ser nombrada una de las siete nuevas maravillas del mundo: el Coliseo de Roma.

El verdadero Coliseo Romano, que oficialmente se le llama Anfiteatro de Roma, es una obra arquitectónica invaluable. Es un patrimonio cultural de la humanidad y un monumento a la grandeza de un periodo decisivo de la historia: el Imperio Romano (así, con mayúsculas). Empezó a construirse en la época del emperador Vespasiano y se terminó en la de Tito en el año 80 después de Cristo. Tenía tres pisos de arcadas y uno más de remate, medía 158 x 156 metros (casi el cuadrado perfecto), contaba con 80 filas de gradas y su capacidad era de ¡más de 80 mil espectadores! En él se celebraban los populares combates de gladiadores, esos en los que los prisioneros, con una espada, un escudo y su armadura como protección, salían a defender su vida de los ataques de animales y hombres igualmente salvajes. Evidentemente se abarrotaba, reforzando la veracidad de aquélla frase de origen romano “al pueblo pan y circo”, y le convertía en el primer foro de espectáculos de nuestro tiempo. Como vemos, esta joya de la arquitectura es única e irrepetible, y hacer una copia de ella, sea cual sea la razón, es sumamente ilógico.
Si el coliseo centenario, como se le ha llamado oficialmente a este pedazo de deposición, pretendía en un principio emular al Coliseo Romano, la verdad es que el proceso creativo llevado a cabo, entonces, es muy pobre (y aquí el de la culpa es del arquitecto, al que obviamente no se le pudo ocurrir otra cosa). Si quería ser un homenaje, aunque el motivo sea bueno no hay razón de ser para que una ciudad como Torreón le reconozca con una imitación el respeto que le tiene al Imperio Romano. Si la idea era llevar a cabo una obra que demuestre algún tipo de poder (ya sea político, social o, en el caso de Gilio e Iriarte, económico), pienso que la inventiva es tanta y tan vasta y en efecto es posible visualizar cualquier tipo de jerarquía en una obra constructiva, pero no de esta manera, así de rápida: “me gustaría que la construcción refleje mi poder, así como en el Imperio romano”. Si la intención era burlarse de la arquitectura y de lo que esta disciplina es capaz de hacer con el principio de la monumentalidad, claro que lo han logrado. Y con creces. En la Laguna existen arquitectos tan o más competentes, y estoy seguro que hubieran proyectado un mejor trabajo.
Wilhelm Worringer, un teórico alemán del arte, dice en su libro “El arte egipcio” que todo impulso hacia la arquitectura monumental viene dominado por el afán de exponer, en grandes frases de piedra, la más alta idea que de la vida tiene el pueblo que la produce. ¿Será entonces que el coliseo centenario refleja lo más que podemos dar como torreonenses? ¿Así de fácil, a través de las copias? Pues es una completa lástima que pensemos así. Ya para terminar, se lanza la pregunta al aire para ver quién puede ser el responsable de este insulto. ¿Cuál de todos tiene el menor de los criterios: el arquitecto que lo proyectó, los empresarios que lo promovieron (Arturo Gilio y Ramón Iriarte) o el departamento de obras públicas de Torreón, que autorizó su construcción? En algo sí estamos de acuerdo: las tres partes pensaron muy poco, pero ¿cuál de ellas lo hizo menos?
Actualización
El nombre del arquitecto que nos mostró a los laguneros el pobre desempeño creativo de su profesión al proyectar el coliseo centenario, o que se lavó las manos al no defenderse como creador con tal de seguir construyendo, es Gilberto de Ita. Según La Jornada, ha realizado otras plazas en el país. Como si la barbárica tradición de la tauromaquia no fuera suficiente.
Etiquetas: auditorio, centenario, teatro
Enero 26, 2008 a las 2:49 pm
me parecen muy acertadas tus observaciones. En un mundo en el que las obras arquitectónicas se distinguen por su naturaleza vanguardista nos fueron a construir una mole de cemento visualmente pesada y que dificilmente podrá convertise en una imagen hipostática de un Torreón que tiene en el cristo de las noas a icono más reconocido. Este tamaño de inversión bien podía haber puesto a torreón en un primer plano en cuanto a vanguardias arquitectónicas y en vez de eso nos pone en el plano de los copiones. Mala tarde para la laguna.
Enero 29, 2008 a las 8:03 am
Que podiamos esperar de un arquitecto que en la ciudad de puebla esta acusado de fraude por la venta de numerosos terrenos, que ni siquiera son de su propiedad, de hecho me parece que esta detenido en la carcel de la pobación de cholula, puebla.
Febrero 6, 2008 a las 1:22 am
Creo que el hacer un centro de espectaculos con un modelo espectacular nos da mas la idea de Las Vegas y no de Roma.
Mientras alguien ponga dinero y entusiasmo para construir lo que nadie mas ha hecho, atraer espectaculos de gran magnitud y dejar el dinero en Torreon en vez de otras plazas es para festejarse.
y como correcion Arturo Gilio Rodriguez es C.P.; Arturo Gilio Hamdam es Matador de toros, para evitar confusiones en un futuro
gracias
Mayo 26, 2008 a las 10:16 pm
pinches envidiosos, dejen de criticar por lo menos tenemos un lugar de esparcimiento aunque lo vean “muy pobre” a nadie se le habia ocurrido ni pensado crear un lugar en donde poder ir a ver a un buen artista en compañia de su familia.
Junio 22, 2008 a las 5:01 pm
Tienes razón, nuestra aristocracia lechera es corriente a más no poder y demuestra su mal gusto a la menor provocación.
Sólo un sitio que tiene un “Coliseo” puede tener un pasquín vomitivo como “Players of Life” (Oh yeah!).
Julio 9, 2008 a las 4:31 am
Que impresionante es la mala actitud de la gente que bien critica pero poco hace!!! Felicitaciones para la gente emprendedora que lleva acabo sus proyectos y piensa en nuestra gente. Y felicitaciones a Torreon por ya tener a gente con vision y empuje para hacer que sucedan las cosas, todo lo demas es la envidia y negatividad que este pais no necesita.. y Nos vemos en el Coliseo pronto!!!
Julio 9, 2008 a las 4:34 am
Para su informacion el coliseo no es una copia del coliseo romano si no un centro de espectaculo y eventos que nos permitira a lo laguneros tener otras alternativas para entreternos!!!!